Por MR
El pasado fin de semana mientras mi madre y yo íbamos camino al pueblo de San Bartolo localizado en la delegación Álvaro Obregón en la ciudad de México, pasábamos por el poblado de Santa Rosa, cuya carretera estaba siendo reparada, por lo que, de ser dos carriles, paso a ser solo de uno, así que debíamos esperar las indicaciones de uno de los obreros para poder pasar; como los del sentido opuesto tenían su turno de pasar, nosotros esperábamos en alto total, cuando de pronto un niño de aproximadamente siete años, salió corriendo de un lado de la banqueta, pasó frente a mi auto sin detenerse a mirar al otro lado, frente a nosotros había una combi por lo que el niño no podía ver hacia el lado contrario del carril desde la banqueta. En el sentido opuesto venía un Tsuru azul, que transitaba a una velocidad aproximada de 40 km por hora aproximadamente. Debido a que el niño salió corriendo, el Tsuru no tuvo la oportunidad de detenerse por lo que lo atropelló, el niño salió disparado cayendo a un costado de mi automóvil, conducido por mi mamá. En este accidente, encuentro un solo responsable, no son ni el niño ni el conductor del Tsuru, sino los padres del niño, porque aunque fue culpa del menor no fijarse antes de cruzar la calle, un niño de 7 años de edad que vive cerca de la carretera no tiene por qué estar solo, o no lo tienen que mandar a hacer un favor, pidiéndole que cruce la carretera, esto es una
acción totalmente irresponsable por parte de sus padres.
Mi mamá al ver lo sucedido, comenzó a gritar y quitó el pie del freno sin pensarlo, el carro
comenzó a retroceder, debido a que estábamos en una zona inclinada, le dije a mi mamá que pisara el freno de nuevo, me encontraba muy asustada de ver la reacción de ella, puso el freno de mano y bajo del auto al igual que yo, al descender levante un zapato del niño que salió volando por el impacto, en un instante la gente comenzó a acercarse y alguien ya llamaba a la ambulancia, inmediatamente personas que eran sus conocidos, comenzaron a pedir información, para ir a buscar a la persona que conducía el Tsuru, mi mamá aclaró las cosas, dijo que el conductor no había tenido la culpa que el niño salió corriendo y por tanto el conductor no tuvo ni siquiera la oportunidad de intentar frenar, pero tampoco se detuvo. La gente ya no hizo más preguntas al respecto, una persona fue por la mamá del niño, mientras una señora decía en voz alta, “la mamá tiene la culpa, los niños siempre están jugando al pie de la carretera, y le hemos dicho que es peligroso”, la madre del atropellado, salió en un mar de lágrimas, y todos comenzaron a decirle que no lo tocara para que no lo fuera a lastimar.
Al despertar el niño gritaba “¿Dónde estoy? Quiero a mi mamá” cuando su mamá le empezó a hablar él decía que le dolía mucho y no paraba de llorar.
La ambulancia llegó 15 minutos después, rápidamente alejaron a la gente, lo subieron a una camilla y se lo llevaron junto con su mamá al hospital.
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